De epopeya podría calificarse mi actuación ayer en las 6 millas de Las Rozas.
Al llegar al polideportivo en cuestión me encontré con JL (amigo de ELMOREA del que ya he hablado en alguna otra ocasión) y me dije para mí: “malo, malo, malo, malo,malo” (léase con tonillo cantarín los tres primeros malos más rápidos para ir a casi piano en los dos últimos). No porque la pobre criatura me caiga mal, para nada, sino porque tengo comprobado que me resulta “gafe”. Las tres veces que le he visto en carreras algo me ha ocurrido, y ese algo no ha sido bueno.
Tras recoger el chip y el dorsal (costumbre campoconcentracionera -no busquéis este adjetivo que me lo acabo de inventar- que los organizadores de eventos “populares” han tomado) decido ir a calentar. Nada más despedirme de mi NINIO y DELCALLE piso el perfil que delimita la pista de atletismo y me tuerzo el tobillo. AGGGG, tras el susto inicial no parece grave y continuo con el calentamiento.
Creyéndome listo, y siguiendo las instrucciones megafónicas (otro adjetivo cutre-salchichero que me acabo de inventar) de los campoconcentracioneros (y dale), me coloco de los primeritos en la línea de salida. Bueno, pues las instrucciones tienen contra-instrucción y la salida es justo al contrario, vamos que me coloqué de los últimos.
En el primer kilómetro me dedico a pasar gente, pica bastante hacia arriba y termino el primer km en 4′25″. Sigo pasando gente hasta que me “acoplo” en un grupete que marchan a un ritmo similar al mío. Van cayendo los kilómetros a un ritmo de 4′ casi clavados (algunos a 4′3″-5″ otros a 3′53-57″) sin aparente fatiga extrema.
Cuando voy a pasar por el cartel del kilómetro 7 mi cronómetro marca 28′23″ y, según los “compis de grupeta” (argot ciclista que también se me está pegando) lo peor ya ha pasado. Me encuentro muy bien, y decido lanzarme a por el sub-40 soñado.
Ahí, ahí actúa de nuevo el EFECTO GAFE: la lesión del isquiotibial derecho dice que ella sigue allí y me pega un latigazo que casi me hace gritar. Me paro y el dilema “¿seguir o no seguir?” se decide con un seguir a trote cochiquero.
Termino en 46 minutos.
Lo peor llega cuando recojo la medallita y la camisa ya que el dolor de tobillo se acrecienta y el dolor del isquio también. Si a esto le adjuntamos el miedo que me da mi santa cuando llego lesionado: “YA TE LO DECÍA YO, QUE TU NO ESTÁS PARA TANTO TROTE, QUE VAS PARA CUARENTA..” y demás lindezas llego bastante mustio a casa.
Siguiendo la línea editorial marcada por HITA, los pros de la carrera: Que corrió Chema Martínez y quedé delante de él; si decidió ir al ritmo del club de atletismo con su mismo nombre, pues se siente. Que hasta el km 7 me encontré DEABUTEN y creo que podría haber ido más deprisa sin excesiva fatiga.
Contras: La lesión, que me hace plantearme si no me estaré pasando con tanto entrenamiento. De momento voy a dejar esta semana para el solaz y el descanso. La megafonía de la carrera que no había un dios que la entendiera y los papaítos de los NINIOS que corren que parece que les va la vida en ello, LA VIRGEN.
Para terminar, sigamos con el hilo argumental de este MI-VUESTRO (gracias a esos 3 lectores diarios que hacen que la pelusilla a otros blogs se pase un poco) blog: el viernes realicé los 30 minutos de calentamiento (a un ritmo inferior al del viernes anterior) , estiramientos y ejercicios de técnica de carrera. Finalizando el entrenamiento con fartlek: 2 vueltas al polideportivo (1100 m aprox) rápidas, una de recuperación (550 m), otras dos rápidas, otra de recuperación para finalizar las últimas dos también rápidas. El entrenador nos dijo que no pasáramos de 170 ppm. Bueno, pues en las dos series rápidas me puse en 172 nada más comenzar para hacer unos tiempos de 4′50″ (la semana pasada, en series, hice 4′19″ como la más lenta). En la última decido ir a tope y paso a 4′21″ con la curiosidad de que las pulsaciones no pasaron de 174 ppm y la sensación de poder haber hecho mejor tiempo. Se está pidiendo a gritos una prueba de esfuerzo.
Un saludo, CHATIS.
NOTA: El grupo tonetil está de enhorabuena. ELMOREA viene a la comida de la hermandaz que celebramos todos los años en la señalada fecha de Nochebuena.